Hoy fuimos a hacer el trámite con la empresa de cochería para poder llevarla al cementerio de Ezpeleta como pidió mamá.
Decidimos no velarla, somos solo nosotros 3, Darío, la Vane y yo.
La vamos a llevar directamente al cementerio.
La empresa de cochería nos pidió que vayamos a reconocer el cuerpo a la clínica, para que una ambulancia la vaya a buscar y la lleve para que la preparen.
Estaba muy angustiado, así que dejé el teléfono en casa y salí a correr, para así bajar un poco la depresión, troté 1 hora y luego fuí a una plaza a hacer ejercicio.
El Darío fue a hacer compras.
Cada uno trata de manejarse como puede para sobrellevar el duelo.
Más tarde, cuando me tranquilicé con mi hermano pusimos en bolsas de basura medianas las cosas de ella que vamos a tirar y en bolsas de consorcio (mas grandes) las cosas que ibamos a donar.
Por hoy solo nos encargamos de las cosas de tela, osea, ropa, colchon, frazadas y sábanas. Tambien tiramos su cepillo de dientes, desodorante y peine.
Todo esto último es lo que más duele, ver cada cosa y recordarla. Las lágrimas no paran, los brazos me tiemblan del llanto y la tristeza.
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