Hoy a las 09hs salimos de casa hacia el cementerio de Ezpeleta, llegamos temprano, caminamos hasta la estacion de trenes de Ezpeleta eventualmente llorabamos en el camino. Nos sentamos en la plaza, hablamos de nosotros, de nuestra vida ahora, de ella, lloramos.
Cuando se acercaba la hora de ir al cementerio empezamos a caminar. Hicimos tiempo en la esquina con la calle Mitre. Cuando se acercaba la hora, nos acercamos al cementerio. Exactamente a la hora pactada 10:30hs de la mañana vino el auto de la cochería. Lloré por primera vez cuando ví su nombre al costado del auto, fuimos llorando mientras seguíamos el auto por detrás hasta el sitio donde la iban a enterrar.
Al llegar al lugar los empleados de la municipalidad ya tenían hecho el hueco.
Nos ofrecieron llevar el cajón, pero nos negamos, hubiera sido muy fuerte estar transportando con nuestras manos a mamá.
Con cuerdas bajaron el cajón en el hueco y nos ofrecieron despedirnos. Con lágrimas le dijimos nuestro último adios. "Adios Ma, gracias por mi vida, gracias por tu sacrificio"
Seguimos llorando mientras le ponían tierra encima.
Luego de uno minutos nos retiramos.
En administración nos dijeron que ellos iban a poner una cruz de yeso y que si nosotros deseabamos una lápida diferente podíamos contratar a unas personas autorizadas por ellos y nos dió impreso el listado de especialistas.
Cuando volvíamos, en el colectivo, mientras hablábamos volví a llorar.
Al llegar y ver el living vacío, se me apretó el corazón. Ya no están las frazadas y el colchón, solo la cama de madera vacía.
Ya no está la ropa arriba de la cajonera.
Me fuí para arriba a mi cuarto, la angustia me dio taquicardia 126 latidos por minuto, como cuando salgo a correr.
Voy a usar la computadora para tratar de distraerme y después de comer voy a salir con mi hermano a hacer las compras.
No se puede estar ahí donde ella estaba, hay que cambiar los hábitos lo más que se pueda.
Lamentablemente estoy desempleado. Un trabajo me ayudaría muchísmo.
Mi otro hermano Eduardo me contactó con mi tía Marcela y mi tío Ruben que me dieron sus condolencias. Ellos no pudieron venir porque justo debían ir a que le saquen el estén para que la revise el cardiólogo ella y Ruben tiene dialisis.
Fue bueno hablar con otras personas. Espero recuperar a mis parientes, no es bueno que esté solo en este mundo, mucho menos ahora.
Ahora falta revisar los papeles que ella guardaba y tirar lo que ya no sirve.
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